Hasta ahora la comunidad científica pensaba que los alimentos que más
les gustan a los niños son las patatas fritas, los caramelos y las
bebidas azucaradas, precisamente los más perjudiciales para su salud.
Sin embargo, un nuevo estudio, publicado en la revista
Food Quality and Preference, concluye
que dicha hipótesis no es del todo cierta tras analizar si todos los
niños tienen la misma preferencia por los azúcares y las grasas,
considerados promotores de sobrepeso y obesidad a todas las edades.
Durante la investigación, que forma parte del proyecto
Identificación y prevención de los efectos sobre la salud inducidos por la dieta y el estilo de vida en niños (IDEFICS,
por sus siglas en inglés), se examinaron las preferencias de sabor en
más de 1.700 niños de entre seis y nueve años de edad procedentes de
ocho países europeos (Italia, Estonia, Chipre, Bélgica, Suecia,
Alemania, Hungría y España).
Los autores determinaron, mediante
pruebas sensoriales, los gustos de los niños por la grasa, el azúcar, la
sal y el glutamato monosódico, un potenciador del sabor que corresponde
al quinto sabor básico, denominado ‘umami’.
“Los resultados
fueron sorprendentes”, explica a SINC Silvia Bel-Serrat, única coautora
española del estudio, que trabaja en la Universidad de Zaragoza. “Aunque
a menudo se tiende a pensar que los niños comparten una predisposición
común hacia las grasas y los azúcares, se observó que los de diferentes
países no tenían de ningún modo preferencias similares”.