Una dosis discontinua de los fármacos empleados para tratar
melanomas dificulta la aparición de resistencia a su función. Una
investigación en ratones, publicada en la revista Nature, muestra cómo la proliferación de las células resistentes depende de la regularidad con la que se suministre la medicación. Muchas personas con melanoma sufren recaídas porque su organismo ‘se enfrenta’ a los medicamentos suministrados.
Ahora, científicos americanos y suizos han descubierto que la
administración de fármacos de forma discontinua en roedores podría
evitar que las células resistan a estas sustancias. El trabajo se ha centrado en el vermurafenib, un medicamento que se emplea en pacientes en la última fase de la enfermedad.
El equipo analizó un tumor basado en la
mutación del gen BRAF, la más frecuente en los casos de melanoma humano.
El cáncer generado resiste al fármaco de forma similar a la que se
produce en los pacientes humanos de cáncer.
Para crear el tumor, los autores administraron durante ocho semanas
dosis de vermurafenib en ratones que ya sufrían melanoma.
“Aproximadamente 56 días después del inicio del tratamiento, dos de los
diez roedores habían generado tumores resistentes al fármaco”, recoge el
estudio.
" La proliferación de células resistentes a la medicación depende del uso continuo o intermitente de esta."