El mismo peso, la misma altura, rostros semejantes y gestos calcados.
Los gemelos idénticos comparten la totalidad del material genético, lo
que hace que diferenciarlos físicamente a veces se convierta en misión
imposible. Sin embargo, uno puede desarrollar una enfermedad y el otro
no. La clave está en las variaciones epigenéticas de su ADN. Estudiar de
qué forma les influye la herencia genética y el ambiente sirve para
explicar la incidencia de dolencias en el resto de la población.

Ambas son hermanas gemelas idénticas, es decir, comparten el 100% de
la información genética, lo que se traduce en el mismo peso, la misma
altura y similares facciones.
Sin embargo, el organismo de cada
una de ellas evoluciona de forma diferente, debido, en gran parte a la
epigenética. Sus genes son los mismos, pero su epigenética es distinta."Se decía que el ADN era el libro de la vida, pero le faltaban las comas, los puntos…, es decir, la epigenética". Manel Esteller, director del programa de Epigenética y Biología del Cáncer del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), define así esta rama de estudio de los genes.
Si la genética se detiene en las alteraciones que afectan a la secuencia del ADN, la epigenética se centra en las modificaciones químicas que alteran la expresión de esta secuencia.
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