viernes, 1 de febrero de 2013

Diferentes formas de ver el sol



¿Por qué cuando tomamos una foto el Sol se ve amarillo? Nuestra estrella emite luz de todos los colores, pero a nuestros ojos, o en este caso a la cámara, sólo llega la más brillante, que es la amarilla. Los científicos han desarrollado diversos instrumentos para poder observar la luz de otras longitudes de onda que emite el Sol y no somos capaces de apreciar. Estos datos proporcionan información sobre la estructura y componentes del Sol, y permiten hacernos u
na idea de la complejidad y de los cambios constantes que sufre el astro.

Por ejemplo, la luz verde-azulada de 5.500 Angstroms suele proceder de materiales que se encuentran en la superficie del Sol a temperaturas de 5.700 ° C. Por otro lado, la luz ultravioleta de 94 Angstroms procede de átomos que se encuentran a más de 6 millones de grados, y es muy útil para estudiar las erupciones solares. De esta forma, los científicos utilizan la luz de diferentes longitudes de onda para estudiar la atmósfera del Sol, su magnetosfera, las partículas que se mueven por su superficie y la evolución del calor y de las erupciones solares.

En esta fotografía se muestra un collage de imágenes obtenidas por los distintos aparatos del Observatorio de Dinámica Solar de la NASA. Allí, los telescopios solares captan la información y la procesan de dos maneras distintas. Por un lado, los espectrómetros analizan varias longitudes de onda simultáneamente, y de esta forma podemos hacernos una idea de los rangos de temperatura que presentan los materiales del Sol. Por otra parte, los astrónomos emplean otros instrumentos para analizar exclusivamente la luz de una longitud de onda en particular y analizar una parte concreta de la atmósfera solar. Gracias a estas imágenes hoy sabemos mucho más de lo que sucede en nuestra lejana estrella.

El envejecimiento afecta a la memoria involuntaria.

Una investigación dirigida por la UNED y el Beckman Institute (Estados Unidos) revela que los mecanismos cerebrales activados con la memoria involuntaria o implícita se ven afectados por el paso de los años. Hasta ahora, numerosos estudios habían demostrado que este tipo de memoria no se veía influida por la edad, como sí ocurre con la voluntaria o explícita, que se deteriora en las personas mayores.

Diferentes investigaciones habían llegado a la conclusión de que la memoria involuntaria o implícita –aquella de la que no tenemos un conocimiento consciente y que se activa ante estímulos repetidos– permanecía invariable con el paso del tiempo. Sin embargo, un estudio codirigido por científicos de la UNED revela diferencias en la actividad cerebral que genera ese
tipo de memoria en jóvenes y en personas de edad avanzada.
“Nuestros resultados cuestionan la noción mantenida hasta ahora de que la memoria inconsciente no se encuentra afectada por la edad”, explica Soledad Ballesteros, investigadora del departamento de Psicología Básica II de la UNED y primera autora del trabajo, publicado en la revista Neurobiology of Aging.
En colaboración con el Beckman Institute de la Universidad de Illinois (Estados Unidos), los científicos han demostrado que la relación entre función cerebral y memoria involuntaria que hay en las personas jóvenes se encuentra alterada en los mayores.
No obstante, estos cambios en la actividad cerebral no afectan a la conducta, puesto que mayores y jóvenes responden con mayor rapidez a estímulos repetidos frente a los mostrados una única vez, reflejando la misma facilidad con la repetición. “El cerebro en la vejez se adapta para rendir igual que cuando era joven pero con un mayor esfuerzo”, puntualiza la investigadora.
“El cerebro en la vejez se adapta para rendir igual que cuando era joven pero con un mayor esfuerzo”
Un mayor esfuerzo cerebral
Para llevar a cabo el estudio, los expertos contaron con la participación de 19 jóvenes de entre 20 y 32 años y de 18 adultos, de entre 61 y 72. Todos ellos realizaron la tarea dentro de  un escáner, mientras se registraba su actividad cerebral. Los científicos les mostraron imágenes de seres vivos familiares (como un oso o un árbol) y de objetos inanimados (como un silbato o un frigorífico) presentados una o tres veces.
La tarea consistió en pulsar un botón lo más rápidamente posible si se trababa de un ser vivo, y otro, si era un objeto inanimado. Ambos grupos respondían de forma más rápida ante objetos repetidos comparados con los no repetidos, mostrando una memoria involuntaria similar.
Sin embargo, los investigadores apreciaron diferencias importantes en la actividad cerebral. Aunque ambos grupos manifestaron reducciones de la actividad cerebral con la repetición de estímulos en una amplia red de regiones cerebrales anteriores y posteriores sensibles a esta repetición, las personas de edad avanzada mostraron una menor reducción de la actividad y en un menor número de zonas que los adultos jóvenes.
Los datos revelan que las personas de edad avanzada consiguen actuar como los jóvenes a costa de presentar una mayor activación cerebral y de mantenerla con la repetición de estímulos. “El cerebro de las personas mayores pone más esfuerzo ante los estímulos visuales, lo que se interpreta como una forma de actividad neural compensatoria”, concluye  Ballesteros.

viernes, 25 de enero de 2013

Una música para cada actividad.

Daniel J. Levitin, exproductor musical de grandes figuras como Stevie Wonder o Carlos Santana, neurocientífico y actual director del Laboratory for Music Perception, Cognition and Expertise de la Universidad McGill, en Montreal (Canadá), confeccionó no hace mucho una exhaustiva lista de recomendaciones sobre qué género musical es más apropiado para realizar cada actividad cotidiana. Así, asegura que mientras leemos o estudiamos asignaturas como Historia o Literatura, la música clásica, el jazz, el blues y el tecno favorecen la concentración.

Si lo que queremos es aumentar el rendimiento mientras hacemos ejercicio, una buena opción sería oír I Feel Good de James Brown, con 146 bpm (pulsos por minuto), casi el mismo ritmo que el single de Madonna titulado Hung up, también recomendado por Levitin. Antes de ir a dormir conviene bajar a 60-70 bpm, con piezas como la Canción de cuna de Brahms. La música de Beethoven, sin embargo, no es una buena opción cuando pretendemos relajarnos.




¿Como dos gotas de agua?

El mismo peso, la misma altura, rostros semejantes y gestos calcados. Los gemelos idénticos comparten la totalidad del material genético, lo que hace que diferenciarlos físicamente a veces se convierta en misión imposible. Sin embargo, uno puede desarrollar una enfermedad y el otro no. La clave está en las variaciones epigenéticas de su ADN. Estudiar de qué forma les influye la herencia genética y el ambiente sirve para explicar la incidencia de dolencias en el resto de la población.



Con seis años, Rocío tuvo varicela y, dos semanas después, le tocó a Mónica. Si a Rocío le empezaba a doler la garganta, a Mónica le diagnosticaban amigdalitis unos días más tarde. Lo mismo ocurría con la gastroenteritis y las incómodas liendres. A ambas les tuvieron que sacar las cuatro muelas del juicio por falta de espacio, pero Mónica tuvo un tipo de conjuntivitis un par de veranos y Rocío no. También se le repetían hongos en la planta de los pies y a Rocío no; y la tuvieron que intervenir de una hernia y a Rocío no le diagnosticaron ninguna.
Ambas son hermanas gemelas idénticas, es decir, comparten el 100% de la información genética, lo que se traduce en el mismo peso, la misma altura y similares facciones.
Sin embargo, el organismo de cada una de ellas evoluciona de forma diferente, debido, en gran parte a la epigenética. Sus genes son los mismos, pero su epigenética es distinta.
"Se decía que el ADN era el libro de la vida, pero le faltaban las comas, los puntos…, es decir, la epigenética". Manel Esteller, director del programa de Epigenética y Biología del Cáncer del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), define así esta rama de estudio de los genes.
Si la genética se detiene en las alteraciones que afectan a la secuencia del ADN, la epigenética se centra en las modificaciones químicas que alteran la expresión de esta secuencia.

viernes, 18 de enero de 2013

Nuevos descubrimientos en la fosa abisal más profunda de la Tierra

Una expedición cartográfica oceánica ha suministrado nuevos datos sobre el sitio más profundo de la Tierra, la Fosa de las Marianas (de 2.500 kilómetros de largo), en el Océano Pacífico occidental, cerca de Guam (conocida también como Guaján).
Usando equipamiento de tecnología punta para inspeccionar el lecho oceánico, los científicos cartografiaron la Fosa de las Marianas completa; aproximadamente 400.000 kilómetros cuadrados. Hallaron cuatro "puentes" extendidos sobre la fosa, y midieron su punto más profundo con una precisión superior a la máxima alcanzada con anterioridad.
Los cuatro puentes se elevan hasta una altura máxima de 2.500 metros sobre su lecho. Aunque las imágenes tomadas por satélite habían sugerido que la fosa podía estar atravesada por una cordillera como esas, la misión cartográfica del equipo de James Gardner y Andrew Armstrong, ambos del Centro de Cartografía Costera y Oceánica y Centro Hidrográfico Conjunto, dependientes de la Universidad de New Hampshire y de la NOAA (la Administración Nacional estadounidense Oceánica y Atmosférica), confirmó la existencia de esas cuatro cordilleras a modo de puentes.
Esas cordilleras en la fosa son el resultado actual de la progresiva colisión entre la placa tectónica del Pacífico, la cual tiene unos 180 millones de edad, y la placa tectónica de las Filipinas, la cual es mucho más joven.
Gardner supone que los puentes están asociados a zonas de subducción generadoras de terremotos, como la que causó el de Marzo del 2011 en Japón.

Ese terrible terremoto se produjo dentro de una zona tectónica que usualmente genera grandes temblores. Japón descansa sobre dos grandes placas tectónicas: Por el norte, la placa de América del Norte. Y por el sur, la placa de Eurasia. Justo al sur de la placa de Eurasia, se encuentra la pequeña placa de las Filipinas. Y al este, se halla la masiva placa del Pacífico. Estas placas se mueven unas con respecto a las otras, a razón de casi diez centímetros por año, causando de forma habitual temblores leves o imperceptibles.

La expedición también obtuvo la medición más precisa hasta el momento del Abismo Challenger, que está ubicado en la Fosa de las Marianas. Se encuentra en la zona hadal, más honda que la zona abisal. Se trata de un abismo dentro de una fosa, y constituye el punto más profundo de la fosa (y de la Tierra). La nueva medición de este abismo indica que su profundidad es de 10.994 metros, con un margen de error de 40 metros de más o de menos. Esa profundidad abarca una extensión mayor que por ejemplo la de la altura del Monte Everest.

ordenadores para todos

Un ordenador de 27 Euros en un mini circuito para aprender a programar.
Se ha lanzado una nueva placa de ordenador llamada Raspberry Pi, cuyo objetivo es mostrar a los estudiantes el funcionamiento de los sistemas informáticos modernos y su
programación.
Este dispositivo, creado por un grupo sin ánimo de lucro de Cambridge, tiene dos formatos ligeramente distintos. Ambos modelos cuentan con un procesador de un núcleo ARM, GPU Video Core IV con reproducción de vídeo HD y puerto para tarjeta de memoria SD. La placa Raspberry Pi Modelo A ofrece a los usuarios 256MB de memoria RAM y puerto USB, mientras que el Modelo B tiene otro puerto USB más y puerto Ethernet conectable a red.

El uso intermitente de medicamentos contra el melanoma evita la resistencia a sus efectos.



Una dosis discontinua de los fármacos empleados para tratar melanomas dificulta la aparición de resistencia a su función. Una investigación en ratones, publicada en la revista Nature, muestra cómo la proliferación de las células resistentes depende de la regularidad con la que se suministre la medicación. Muchas personas con melanoma sufren recaídas porque su organismo ‘se enfrenta’ a los medicamentos suministrados.

 Ahora, científicos americanos y suizos han descubierto que la administración de fármacos de forma discontinua en roedores podría evitar que las células resistan a estas sustancias. El trabajo  se ha centrado en el vermurafenib, un medicamento que se emplea en pacientes en la última fase de la enfermedad.

 El equipo analizó un tumor basado en la mutación del gen BRAF, la más frecuente en los casos de melanoma humano. El cáncer generado resiste al fármaco de forma similar a la que se produce en los pacientes humanos de cáncer.

Para crear el tumor, los autores administraron durante ocho semanas dosis de vermurafenib en ratones que ya sufrían melanoma. “Aproximadamente 56 días después del inicio del tratamiento, dos de los diez roedores habían generado tumores resistentes al fármaco”, recoge el estudio.

" La proliferación de células resistentes a la medicación depende del uso continuo o intermitente de esta."