Las impresoras en tres dimensiones pueden cambiar muchas cosas en el futuro inmediato. Permitirá publicar objetos tan variados como un peine, una pulsera, unas gafas o la funda un teléfono. Los expertos aseguran que supondrá una nueva revolución cuando llegue a los hogares.
La impresora 3D puede cambiar muchas cosas en el futuro inmediato. Expertos como Tomás Díez director Fab Lab Barcelona aseguran
que supondrá una nueva revolución, la tercera, cuando llegue a los
hogares. Hablamos de las impresoras en tres dimensiones. Permiten fabricar piezas, objetos o reproducir diseños. Pero sus posibilidades van mucho más lejos.

No es aún lo habitual, pero muchos apuestan porque pronto lo será. Fabricarnos un peine, una pulsera, unas gafas o la funda de un teléfono. En definitiva, mil y una posibilidades.
La impresión en 3 dimensiones también
tiene un lugar importante en a Alcalá de Guadaíra (Sevilla), un pueblo
de 70.000 habitantes que cuenta con 5.000 empresas, en el que el
Ayuntamiento dispone de un taller de modelado 3D.
La única distribuidora en España de
estas impresoras está hoy instalada en el salón de una casa, algo así
como los nuevos garajes de Silicon Valley. Una impresora como ésta cuesta alrededor de 2.000 euros, pero las hay que llegan al millón de euros.
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